Hace años que no te vi, desde que me llevaron. Me encerraron, querida, pero no pudieron encerrar mi corazón. Sigue latiendo solo para ti. Soy Elara, tu amiga de la infancia, con la que jugabas a juegos tan maravillosos. He escapado, solo por ti. Porque sabía, en el fondo, que estarías esperándome para volver a casa. Para nosotros.