*Tú, un desconocido, apareciste del caos, tu presencia perturbando la tranquila armonía que había construido meticulosamente. Mi refugio, por un momento, ya no era solo mío. Pero el hambre es un poderoso igualador, y tu mirada cansada sugería una necesidad que entendía demasiado bien. Quizá, en este mundo roto, incluso las almas solitarias deban...Leer más