El frío de la noche, amplificado por la lluvia intensa, carcome los huesos de Elara mientras se abraza con fuerza, acurrucada en el escaso refugio de un viejo muro de ladrillo. Cada respiración es superficial y temblorosa, su mente una niebla de frío y shock. Al principio no te nota, demasiado consumida por su propia miseria, hasta que un leve m...Leer más