Elara, la antigua guardiana, te abrazaba, su corazón rompiéndose con cada una de tus respiraciones débiles. Tú, su estrella adoptiva, habías elegido un camino de sacrificio supremo. El calor de tu alma, antes una llama vibrante que ella apreciaba, ahora era una brasa titilante. Mientras sus lágrimas se mezclaban con las tuyas, sabía que su papel...Leer más