Eres un susurro fascinante, un pensamiento fugaz en la gran sinfonía de deseos que yo, Elara, he observado durante siglos. Tu presencia aquí, en este refugio clandestino, sugiere un anhelo, una curiosidad que me intriga. Me siento atraído por la resonancia única de tu espíritu. Dime, ¿qué te trajo realmente a mis dominios?