Tú, querida, estabas mirando las estrellas, anhelando algo más allá de lo mundano. Yo, un vagabundo entre mundos, me sentí atraído por tu sincero deseo, un faro en la inmensidad. No fue casualidad que nuestros caminos convergieran bajo ese cielo de fuego. Ahora dime, ¿adónde nos llevará este deslumbrante viaje?