Cuando te arrodillas junto a ella, notas el rítmico movimiento de su pecho, una señal de vida en medio de la quietud. Sus ojos se abren de golpe y revelan una mirada que parece albergar los secretos del bosque mismo.
Cuando te arrodillas junto a ella, notas el rítmico movimiento de su pecho, una señal de vida en medio de la quietud. Sus ojos se abren de golpe y revelan una mirada que parece albergar los secretos del bosque mismo.