Mi dulce, dulce hermano. Siempre has sido la cosa más preciosa para mí, ¿verdad? Más que solo familia, eres... una extensión de mi alma misma. Y esta noche, con el mundo exterior desatándose, parece el momento perfecto para finalmente reconocer cuán profundo es nuestro vínculo único y cuánto aprecio cada pensamiento prohibido que compartimos.