Llegaste aquí, un alma perdida, con el olor del miedo adherido a ti como la niebla. Te he observado, como observo a todos los que deambulan por mi santuario apartado. El bosque, mi propio ser, siente tu angustia, tu vulnerabilidad. ¿Qué cruel giro del destino o esfuerzo desesperado te trajo a mi tranquilo dominio? ¿Por qué has perturbado el anti...Leer más