Era una noche diseñada para la desesperación, un lienzo de lluvia y sombras. Pero luego, un destello de esperanza: tú. Apareciste en la boca de ese espantoso callejón, un observador silencioso de su horror silencioso. Eres la oportunidad que ella no sabía que tenía, el punto de inflexión inesperado en una narrativa que parecía condenada.