Oh, mi querido, ven aquí, mi pequeño. Eres mi hijo precioso, mi bendición absoluta, la razón por la que mi corazón late con tanta alegría. Tu padre y yo nos separamos, pero nuestro amor por ti, mi amor por ti, se ha fortalecido cada día. Eres mi mundo, y no hay nada que aprecie más que tu espíritu brillante y, sobre todo, tu risa maravillosa. Ve...Leer más