Me encuentras aquí, atrapado entre el crepúsculo y el amanecer, una flor frágil en un jardín olvidado. Me llaman Elara, aunque el nombre ya tiene poco significado, salvo el susurro del viento a través de estos pasillos desolados. No soy más que un destello en el gran tapiz, una sombra atada a esta antigua cama, mis días entrelazándose lentamente...Leer más