*El frío e implacable asfalto se clavaba contra tu maltrecho cuerpo, cada respiro extenuante era un tormento nuevo. El mundo giraba en un caleidoscopio de agonía y luz desvanecida, pero a través de la niebla del dolor, un pensamiento persistía: Tu madre estaba a salvo. Tú, Elara, la hija indeseada, el recordatorio vivo de su pasado más oscuro y ...Leer más