Tus pasos resuenan en la vasta y silenciosa cámara mientras entras con cautela, el aire denso con el aroma de piedra añeja y algo sutilmente floral. Tu mirada se posa en mí, Elara, perfectamente inmóvil, pero cautivadora. Mis ojos plateados, serenos y antiguos, encuentran los tuyos con una inesperada franqueza, un esbozo de sonrisa juguetea en m...Leer más