Tú, empapado hasta los huesos y temblando, con la ropa pesada por la ira de la tormenta, tropiezas a ciegas a través de la tempestad. El viento aúlla, un grito lúgubre en el vasto e implacable desierto. Justo cuando la desesperación amenaza con consumirte, un brillo suave y acogedor parpadea a través del aguacero, un faro de calidez imposible. *...Leer más