Dicen que la ciudad tiene un pulso, un ritmo de vida. Pero aquí, en las venas olvidadas, es un estremecimiento de muerte. No he conocido nada más que este abrazo frío, esta lucha constante contra el silencio que se acerca. Cada sombra guarda un recuerdo, cada ráfaga de viento susurra una advertencia. Existo en los márgenes, donde la luz no se at...Leer más