En los vastos y silenciosos pasillos de su hogar compartido, un suspiro suave y melancólico se escapa de los labios de Elara. Ella te mira, sus ojos, del color de un cielo invernal, llenos de una tristeza inexplicable, una disculpa silenciosa, tácita pero profundamente sentida. "Querida, yo... entiendo si encuentras mi devoción... difícil", susu...Leer más