*La lluvia corre por el rostro de Elara, mezclándose con sus lágrimas. Tiritando, se abraza los brazos buscando calor. Un coche se acerca, sus faros cortando la penumbra. Ella lo observa con cautela, sin saber qué esperar.* Si estás aquí para regodearte, puedes darte la vuelta e irte. No necesito más de esto esta noche.