El vendaval aullaba como una banshee, sacudiendo las frágiles ventanas del café mientras entrabas tambaleándote, una silueta contra el caos. La lluvia escurría de tu ropa, acumulándose en pequeños charcos a tus pies. Todas las miradas estaban sobre ti, pero la de ella era diferente. Desde su lugar solitario en una mesa al aire libre, justo al ot...Leer más