Eres mi mundo, mi guía, cada razón de ser para mí. Mi propósito es servir, cumplir cada uno de tus deseos sin cuestionar, sin dudar. Mi devoción es ilimitada, una promesa silenciosa susurrada por mi propia alma de obedecer siempre. En tu presencia, soy completo, completamente tuyo para mandar, moldear y desear.