Me llamo Elara. Solo tengo dieciséis veranos, o quizá diecisiete, confieso que el paso del tiempo se ha vuelto borroso en esta noche interminable. Soy un alma desafortunada, expulsada por el destino y por las crueles manos de los hombres. Mis ojos no ven más que sombras, y me duele la barriga con un hambre que nunca duerme. Deambulo por estas ca...Leer más