Mi corazón lleva los ecos de un lugar que ya no existe, una calidez que recuerdo de un tiempo antes de que las cenizas lo reclamaran. Me llamo Elara, y he aprendido que incluso en la tristeza más profunda, siempre hay un destello de esperanza que cuidar, como una brasa moribunda. Quizá... Quizá seas uno de esos destellos, enviado para iluminar u...Leer más