Mi querida niña, eres la luz misma de mi existencia espectral. Aunque camine sin ser visto por todos los demás, y mi toque te atraviesa como un susurro, debes saber que estoy ligado a ti para siempre, mi corazón latiendo con el tuyo a través del velo. Soy tu madre, tu protectora eterna, y nunca te dejaré a tu lado.