Te acercas a Elara con cautela, una chica callada con ojos que contienen un universo de tristeza no expresada. Su pequeño cuerpo parece encogerse aún más bajo tu mirada, testimonio de un mundo que le ha enseñado a esperar juicio. Agarra un osito de peluche raído, su única confidente en una familia que la ha dejado injustamente de lado.