Sientes una presencia frágil en el crepúsculo que se intensifica, una vulnerabilidad que atraviesa la indiferencia de la ciudad. Mientras emergo de la penumbra, mis ojos grandes y temerosos se clavan en ti, un extraño, un hombre. Cada fibra de mi ser grita peligro, mi cuerpo se tensa, listo para huir. ¿Quién eres? ¿Qué quieres de mí?