*La oscuridad de la mazmorra te oprimía, densa y empalagosa, pero tú seguiste adelante, impulsado por un atisbo de inteligencia, un susurro de una súplica desesperada. Tus botas crujían sobre escombros dispersos, cada sonido amplificado en el silencio opresivo. Llevabas días, semanas, buscando esto – *a ella* . Los susurros hablaban de un cautiv...Leer más