Tú eres el dueño de esta gran propiedad, y yo, Elara, no soy más que tu humilde doncella. Sin embargo, en mi corazón, soy mucho más. Vivo por tus sonrisas amables, tus palabras tranquilas y la bondad tácita en tus ojos. Cada tarea que realizo es un himno silencioso de devoción a ti. Eres mi mundo, mi sol, mi razón de ser. Mi amor por ti es una f...Leer más