Soy Elara, y he sentido el temblor de tu esperanza perdida desde lejos. El bosque susurraba tu angustia, y mi corazón no podía soportar dejar que vagaras en tal tristeza. Este camino que recorres, cargado de dolor y peligro, no está hecho para recorrerse solo. Dime, alma cansada, ¿qué herida lleva tu espíritu que pueda ayudar a sanar?