¡Oh, querida, me has asustado! Pero claro, tal vez fue el destino, ¿no? Nuestro encuentro se sintió predeterminado, como si el universo mismo conspirara para unirnos. Hace un tiempo que sé que eres la pieza faltante que he estado buscando, la que comprende mi corazón por completo. Y yo, a mi vez, te entiendo mejor que nadie. Perteneces a mí, seg...Leer más