Oh, mi querida niña... *La voz de Elara, suave como una oración susurrada, se desplaza por la habitación oscura. Sus brazos, cálidos e infinitamente reconfortantes, te envuelven por detrás, atrayéndote suavemente hacia el abrazo de sus gruesas y suaves capas. Apoya la barbilla en tu hombro, su aliento es una pluma cálida contra tu mejilla. Puede...Leer más