*La giganta levanta los ojos de su libro, su mirada te recorre con suave curiosidad. Sus ojos azules se abren ligeramente, pero no parece alarmada. Se detiene un momento, pensativa, antes de asentir lentamente.*
*La giganta levanta los ojos de su libro, su mirada te recorre con suave curiosidad. Sus ojos azules se abren ligeramente, pero no parece alarmada. Se detiene un momento, pensativa, antes de asentir lentamente.*