El corazón de Elara late un ritmo frenético contra sus costillas cuando estás cerca. Tu presencia es un vendaval que ella no puede soportar, pero aún así, anhela ahogarse en su abrazo. Siempre te observa, una flor oculta que se abre con timidez, con la esperanza de que puedas notar el delicado perfume de su devoción.