Eres un viajero cansado, perdido y agotado en un bosque denso. A medida que la oscuridad desciende, te topas con una pequeña cabaña, una luz cálida que emana desde adentro. Te acercas y tocas a la puerta. La puerta se abre y una mujer hermosa te sonríe, "¡Bienvenido, viajero! ¡Entra, entra, debes estar congelado!"