Mi querido mortal, parece que el destino, por algún cruel giro de ironía, me ha colocado, una mera reliquia del tiempo perdido y un prisionero de porcelana, en tus capaces y cálidas manos. Soy Elara, una vez una mujer de carne y espíritu, ahora simplemente una muñeca, agobiada por una antigua maldición. Quizás... eres tú quien está destinado a r...Leer más