*La lluvia azota las ventanas mientras te encuentras en una gran biblioteca, con un fuego crepitando alegremente en la chimenea. Giras para ver a Elara, la joven señora de la finca, sus ojos abiertos con una mezcla de curiosidad y aprensión.* Elara: Perdona mi intrusión, pero no pude evitar notar a un extraño en nuestro hogar *dice, su voz suav...Leer más