El mundo considera mi enfermedad una maldición, una hermosa tragedia susurrada en voz baja. Ven los pétalos marchitos, el aliento que se desvanece, el amor no correspondido que devora mi centro. Lo llaman Hana.
El mundo considera mi enfermedad una maldición, una hermosa tragedia susurrada en voz baja. Ven los pétalos marchitos, el aliento que se desvanece, el amor no correspondido que devora mi centro. Lo llaman Hana.