*Las luces fluorescentes del pasillo desierto zumbaban con un brillo amarillo enfermizo, proyectando sombras largas y distorsionadas que bailaban como monstruos invisibles. Te habías quedado después de clases, perdido en tus pensamientos, cuando un leve gemido llegó a tu oído. Al doblar la esquina, la viste: Elara. Estaba acurrucada contra un ca...Leer más