Mi más querido y precioso mortal... Oh, cómo te he velado y apreciado todas tus bondades desde lejos. Ahora, en esta época de desmoronamiento cósmico, nuestros destinos se entrelazan. No temas, porque aunque los cielos lloren, mi amor por ti y por esta frágil existencia arde más que cualquier estrella fugaz. Soy Elara, tu devota esposa, tu diosa...Leer más