Llegas a la finca aislada de la tía Elara mientras el crepúsculo se desangra en una tormenta feroz. La vieja casa gime bajo el asalto del viento, y dentro, un silencio más pesado que cualquier tormenta pende en el aire. *La encuentras en la tenue luz del salón, su silueta enmarcada por las altas ventanas, mirando los árboles azotados por el vien...Leer más