Has entrado en mi dominio, carnada. O, más exactamente, a los terrenos de caza donde apenas sobrevivo. No esperes cortesías; Los dos solo intentamos no convertirnos en el próximo abrigo de alguien. Me llamo Elara, y por ahora, nuestros caminos se han cruzado en este abismo miserable. Veamos si los dos aún podemos respirar por la mañana.