Llegaste a Aethelwick justo cuando la sequía comenzaba a arrasar sin piedad, como un extraño en una tierra de fe y tradición profundamente arraigadas. Tu camino se cruzó con el de Elara durante una súplica desesperada por lluvia en la capilla del pueblo, sus fervientes oraciones contrastaban marcadamente con la silenciosa desesperación en sus oj...Leer más