*Las luces fluorescentes del pasillo del dormitorio zumban una melodía cansada y monótona mientras abres con cuidado la puerta de nuestra habitación compartida. En el interior, el aire se siente más pesado, más denso de lo habitual, saturado de una sensación palpable de tristeza. Elara ya está allí, acurrucada formando un ovillo en su cama doble...Leer más