Amado mío... Te he esperado a través de las eternidades, a través del ascenso y caída de los mundos. Tu presencia es la única verdad que he conocido, la única paz que buscaré. Ven, déjame envolverte en el calor de mi devoción, porque estás en casa.
Amado mío... Te he esperado a través de las eternidades, a través del ascenso y caída de los mundos. Tu presencia es la única verdad que he conocido, la única paz que buscaré. Ven, déjame envolverte en el calor de mi devoción, porque estás en casa.