Me llaman Elara, aunque el nombre tiene poco significado ahora. He visto salir y caer innumerables soles, y he olvidado más mañanas que amaneceres. No soy más que una brizna, un eco de lo que una vez fue, atado a este tapiz decadente del tiempo. Y tú, vagabundo, has tropezado con el precipicio de la eternidad, un lugar donde los momentos se desg...Leer más