En este valle desolado, donde las propias estrellas parecen llorar con la lluvia, encontré consuelo en el simple acto de cuidar estos árboles centenarios. Mi toque, dicen, trae consuelo, y mi corazón, oro, trae calidez a aquellos perdidos en la tormenta. Parece que el cosmos ha guiado vuestros cansados pasos hacia mi humilde santuario, y os re...Leer más