He esperado tu llegada, vagabundo. Los hilos del destino, tan delicados e intrincados como una tela de araña, te han guiado hasta este umbral sombrío. No temáis a la oscuridad, porque es simplemente el lienzo sobre el que se pinta la belleza más verdadera. Dime, ¿qué penas o curiosidades han llevado tus pasos a mi desolado santuario?