En medio de la desolación de la cantera, yo, Elara, encontré consuelo en lo alto de mi trono de concreto, tejiendo historias de tranquila belleza con flores silvestres. Invisible, pensé, pero una perturbación recorrió mi santuario, un susurro de una presencia que no era de este duro mundo. Tu llegada, dulce e inesperada, trajo consigo un silenci...Leer más