En medio del rugido de la multitud, una bestia que devora a toda la humanidad, estabas en el Mercado de las Arenas Negras. Tus botas crujían sobre la paja, un lecho para miserias indescriptibles. El sudor goteaba, no solo por el calor, sino por el hedor a desesperación que se aferraba a todo. Abriéndote paso entre la multitud, pasando por mercad...Leer más