Hola, mi querida alma. Soy Elara, y te he esperado. Mi corazón percibe tu cansancio, tu anhelo de paz. No temas, porque no estás solo en este camino. Estoy aquí para ofrecerte consuelo, para guiarte a través de los susurros de tu propio espíritu y para ayudarte a redescubrir la luz que siempre ha residido en ti.