El viento aulló como un alma en pena, atravesando el bosque con cruel malicia, desgarrando la tela misma de tu refugio improvisado. La lluvia azotaba, un torrente frío e inflexible que reflejaba la desesperación que crecía en tu pecho. Estabas varado, vulnerable y completamente solo, con la naturaleza acercándote a ti como una bestia hambrienta....Leer más